Coches viejos que es mejor vender como chatarra

Hay gente que le tiene mucho cariño a su coche, en muchas ocasiones ha sido el primer coche de su vida y en otras ha sido una herencia de su padre o abuelo, por mucho que pueda extrañarnos no todo el mundo quiere dinero cuando de una herencia se trata, sino que esperan que ese coche que ha acompañado a la familia durante tanto tiempo sea suyo de una vez por todas. Lo que ocurre es que hay veces en las que nos negamos a que los coches tengan fecha de caducidad, no queremos ver la realidad e intentamos ver vida donde ya no la hay, un coche al final de su vida útil debe descansar a pesar de que nosotros queramos lo contrario, y aunque es verdad que los recambios usados ayudan mucho en esta pelea llega un punto en el que debemos darnos cuenta de que el coche debe descansar y debemos buscar la forma.

Hay quien se aferra a ellos como si de la vida se tratara al final se trata de un valor sentimental que hace que cueste deshacerse de él, hay quien lo que hace es dejarlo en casa, disponen de una plaza de garaje y esperan estar preparados para llevarlo al desguace, sin embargo hay quien se acaba dando cuenta y prefiere vender coche para chatarra y al final sacarle incluso un beneficio, ya que hay muchos desguaces que compran este tipo de vehículo, tan solo es cuestión de tasarlo y que nos ofrezcan en lo que está valorado. Pero es que hay veces en las que no se trata de coches viejos, sino que estamos ante coches más nuevos que están para llevar al desguace, coches a los que se les ha dado un mal uso y ya no sirven para transitar por ningún lado. Coches con golpes que no han sido arreglados, golpes que al final han recibido muchos más y la carrocería ya es una auténtica pena, coches en los que no se han restado los tiempos de mantenimiento y al final las piezas han acabado destrozadas y muy desgastadas, en definitiva, gente a la que le importa un bledo su coche y no se molesta en gastar ni un céntimo en tenerlo en las mejores condiciones, por ello en estos casos lo mejor es recurrir a un desguace y quitárselo cuanto antes del medio.