OTRA FORMA DE APRENDER MÚSICA

Mayoritariamente se sigue enseñando música de la misma manera que hace 80 años. Es curioso que en un mundo que cambia constantemente, imaginemos en el mundo tecnológico donde estamos descargando actualizaciones permanentemente de todas las aplicaciones y programas, hayamos creído que podemos enseñar música de la misma manera que aprendieron nuestros abuelos.

Pero así es. Explicaciones teóricas, solfeo, horas de práctica en el instrumento. ¿Cómo puede ser que algo que es sin lugar a dudas un arte auditivo e interpretativo se haya terminado aprendiendo mediante la vista y el intelecto y que aún viéndose las limitaciones y frustraciones que esto conlleva no hayamos hecho nada por cambiar este modelo desde hace décadas?

La primera clase de música consiste en explicar lo que es un pentagrama, como se llaman las notas que se ponen en él y cuanto duran las figuras musicales. Sabemos que de forma espontánea podemos cantar, bailar, tocar instrumentos de percusión, buscar canciones en el piano, pero cuando se trata de aprender música de verdad, sentimos que sin la partitura no hay forma de hacerlo. Unas cuantas lecciones más allá te explican donde encontrar las notas en el piano y cómo puedes ir descifrandolas desde la partitura de una en una, mientras tus dedos realizan la compleja tarea de encontrarlas en el teclado. Comienzas mecanizando piezas de 3 notas y acabas de la misma manera tocando la Patética de Beethoven.

Parecemos no querer darnos cuenta de que algo no encaja en esto y tapamos la evidencia observando los buenos resultados de los niños que tocan musicalmente aún aprendiendo de esta forma, y no queremos o podemos ver las carencias que estamos creando y los sinsentidos que estamos realizando, y cómo también a ellos en última instancia les estamos limitando.

¿Por qué los niños dibujan desde su imaginación y en cambio sólo tocan desde la memorización? ¿Es que no existe el pensamiento y la imaginación musical? ¿Es qué acaso la música no es una arte de expresión de nuestro mundo interior lo mismo que es el color y la forma? ¿Por qué tiene que decirle a un niño una partitura que notas debe tocar y no su comprensión de la canción que quiere tocar o su imaginación de la música que quiere crear? Todos hemos experimentando como explicar a un niño el valor de las figuras musicales no le ayuda a tocar con un buen ritmo, y como los alumnos tiemblan de miedo cuando tienen que tocar una pieza de memoria porque saben en el fondo de sí mismos que no entienden lo que están tocando. Pero seguimos enseñando igual.

Edwin Gordon, pedagogo norteamericano, ha llevado a cabo la investigación más completa y detallada de cómo los niños aprenden música y ha sido capaz de describir todas la etapas y fases de este largo y complejo proceso de aprendizaje que Gordon denominó “audiation”, equivalente al pensamiento en el lenguaje. De esta forma los profesores aprenden a observar a sus alumnos y saben cómo pueden ayudarles mejor en cada momento, desde las primeras etapas de la vida, sabiendo cual es el paso que tienen que dar en cada momento.

Basada en esta teoría existe una escuela de música pionera en España que se llama Escuela de Música con Corazón. Aquí los niños aprenden música desde que son bebés y llegan a cantar, moverse musicalmente y tocar el piano con fluidez. Aprender a leer y escribir música es para ellos algo natural después de tener una fuerte base musical.

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